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viernes, 3 de octubre de 2014

Ciegos por el Poder. 2 Crónicas 21

Hay muchas personas que cuando reciben poder o se hacen fuertes se les daña su corazón. Este fue el caso de Joram el hijo de Josafat. V 4 “Fue elevado, pues, Joram al reino de su padre; y luego que se hizo fuerte, mató a espada a todos sus hermanos, y también a algunos de los príncipes de Israel.”                 
Cuando una persona se deja enceguecer por el poder o la fama no para de hacer maldad. V 6 “Y anduvo en el camino de los reyes de Israel, como hizo la casa de Acab; porque tenía por mujer a la hija de Acab, e hizo lo malo ante los ojos de Jehová.”   
La fama mal llevada es más peligrosa que cualquier droga alucinógena. 
Cuando la fama se sale de control causa muerte a quien la posee y a todos quienes están a su lado. V 14-15 “he aquí Jehová herirá a tu pueblo de una gran plaga, y a tus hijos y a tus mujeres, y a todo cuanto tienes;  21:15 Y a ti con muchas enfermedades, con enfermedad de tus intestinos, hasta que se te salgan a causa de tu persistente enfermedad.
El ser humano es un ser insaciable que por lo general siempre quiere más y más. Entre más tiene más quiere.
La fama no es más que el reconocimiento de lo que hacemos sea bueno  o malo. Por lo tanto es inevitable que alguien producto de su trabajo se haga famoso. Jesucristo no está en contra de la fama el mismo nos promete darnos reconocimiento. Deuteronomio 26: 19 “a fin de exaltarte sobre todas las naciones que hizo, para loor y fama y gloria, y para que seas un pueblo santo a Jehová tu Dios, como él ha dicho
Como evitar ser enceguecido por la Fama.
1. Pidiendo a Dios Dominio Propio. 2 Timoteo 1: 7 “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.” tener la capacidad de dominar nuestras emociones.
2. Teniendo buenos tiempos de intimidad con Dios a través de la Oración. Jesús era famoso pero la oración lo mantenía equilibrado. Lucas 5: 15 – 16  “Pero su fama se extendía más y más; y se reunía mucha gente para oírle, y para que les sanase de sus enfermedades.  5:16 Mas él se apartaba a lugares desiertos, y oraba” no importa cuán importante sea tu trabajo siempre deja un espacio para Dios que es quien te dio la fama.
3. Siendo humilde. La verdadera exaltación proviene de la humildad. Salmos 147: 6 “Jehová exalta a los humildes, Y humilla a los impíos hasta la tierra.
4. No creyéndose más que los demás. Romanos 12: 3 “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.
5. Acordándonos de donde nos rescató Dios. Deuteronomio 7: 7 “No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos;
6. Acordándonos que todo lo que tenemos es de Dios. Deuteronomio 8: 17-18 “y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. 8:18 Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día.
7. Siendo agradecidos con Dios y con las personas que contribuyeron para nuestra fama. Colosenses 3: 15 “Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.

Esfuérzate por trabajar y te ira bien pero siempre recuerda que por muy duro que trabajes si no cuentas con el respaldo de Dios nada puedes lograr. Se siempre agradecido con Dios y los demás, mantente humilde y tu fama durara para siempre y sobre todo será para tu bien y de los que amas.